los siguientes 2 articulos me guiaron a comprender mejor la actitud de los niños,comparto esto ya que no hay manuales para llevar una buena crianza de los hijos , todas las madres son diferentes y adoptan diferentes metodos en el modo de criar y tratar a los hijos,tanto madres como maetras de preescolar, escolar y todos los adultos que intervienen en el entorno de un niño tienen modos distintos al tratar a los niños...esas personitas vienen como un libro en blanco a este mundo y todos influimos en esa formacion hacia adolesente, hombre adulto y ciudadano del mundo.
El tiempo pasa para todos. El niño que hace poco era un bebé, hoy ya no usa pañales, ya charla de temas variados, y su comportamiento experimenta cambios, día a día. Antes se despertaba y se expresaba con más alegría, con más disposición, y ahora parece probar más ratos de aburrimientos, de enfados, y de mal humor. Los padres que experimentan esos cambios en sus hijos por primera vez, no deben asustarse. Son alteraciones que demuestran que el niño está creciendo. Habrá, como en todo, casos que superan los límites de la paciencia, pero hay que mantener la calma, seguro que somos todos capaces de controlar la situación, quitar el mal humor y, a la vez, estimular y fomentar la alegría, el auto control, y el bienestar en nuestros hijos.
Muchos padres se quejan contándonos que su hijo, en los primeros años de vida, era tierno y educado, pero que ahora, hay días en que se expresa de una forma muy pesada, incontrolable, sin paciencia, y con más resistencia. Y ellos se preguntan dónde se equivocaron. Tranquilos, el mal humor de los niños es parte de su desarrollo. Algunos niños, aunque hayan dormido lo suficiente, pueden que despierten con malas ganas, y que vuelvan locos a sus padres en su tentativa de animarles para ir al cole, por ejemplo. Cada niño es un mundo y cada uno tiene un ritmo diferente. Cuando no presentan dificultades para empezar el día, es casi seguro que lo hará en otros momentos. Puede que sean más testarudos a la hora de vestirse, o que discutan acerca de la comida, de cómo habéis guardado sus cosas, etc.
Muchos padres se quejan contándonos que su hijo, en los primeros años de vida, era tierno y educado, pero que ahora, hay días en que se expresa de una forma muy pesada, incontrolable, sin paciencia, y con más resistencia. Y ellos se preguntan dónde se equivocaron. Tranquilos, el mal humor de los niños es parte de su desarrollo. Algunos niños, aunque hayan dormido lo suficiente, pueden que despierten con malas ganas, y que vuelvan locos a sus padres en su tentativa de animarles para ir al cole, por ejemplo. Cada niño es un mundo y cada uno tiene un ritmo diferente. Cuando no presentan dificultades para empezar el día, es casi seguro que lo hará en otros momentos. Puede que sean más testarudos a la hora de vestirse, o que discutan acerca de la comida, de cómo habéis guardado sus cosas, etc.
El por qué del mal humor infantil
El mal humor de los niños puede tener muchas causas. Además de un mal despertar, el niño puede estar viviendo experiencias como el miedo, los conflictos entre amigos, tener dificultad de aprendizaje, o simplemente que no se siente bien del todo por alguna razón que pueda estar relacionada con la salud, con la relación con sus padres, con alguna frustración, etc. Los variados cambios impuestos por el crecimiento, por el desarrollo de la personalidad y por la conquista de espacios de independencia son factores por lo cuales los niños se enfadan, se aburren, y se comportan de manera negativa. Las mudanzas les desestabilizan. La nueva etapa requiere que se superen, y ellos no tienen la más mínima idea de cómo hacerlo. Es muy difícil crecer, según los psicólogos.Aproximadamente a los dos años de edad, muchos niños manifiestan rebeldía a través de las conocidas rabietas. Cualquier NO de sus padres es motivo de frustración para el niño, que se siente llevado a expresar su no aceptación tirándose al suelo, con gritos, llantos, etc. La etapa de 5 y 7 años de edad, es un periodo caracterizado por una mudanza de comportamiento. Algunos psicólogos la llaman de adolescencia de primera infancia. En esta fase, existen alteraciones físicas, psíquicas y sociales. El niño experimenta barreras rumbo al mundo adulto, lo que hace con que su humor sea más inestable.
Hoy en día, a partir de los 7 u 8 años, los niños ya expresan con mucha más claridad lo que quieren y lo que piensan, y además, lo que sienten. Cuestionarán y repudiarán lo que no les gustan, y los padres tienen que encontrar fórmulas para controlar la situación. Por ejemplo, si el niño tiene que levantarse a las 8 de la mañana y resulta que él necesita de más tiempo para ganar ritmo, en lugar de insistir a que él se levante de inmediato, lo mejor es darle más tiempo, despertándole unos 10 minutos antes de las ocho, para que él pueda reaccionar de mejor manera al despertarse. En estos momentos, estimular al niño con cariñitos y animarle con palabras dulces también resulta aceptable. Lo importante es no crear un hábito de discusión día tras día, a la primera hora de la mañana. Con el tiempo, este momento se convertiría en un pozo de estrés.
A partir de los 8 o 9 años de edad, la rebeldía vuelve al día a día de los niños. A esta edad los niños esperan respuestas, y que todos sus deseos sean atendidos enseguida. Esta postura suele durar hasta el final de la pubertad.
Los motivos del mal humor
Sea cual sea la razón, lo ideal es no dejar que el mal humor se extienda. Habla con tu hijo, mímale, y demuéstrale que tú no tienes la culpa de lo que le está pasando, pero que sí él puede contar contigo. La palabra llave es paciencia. Calma para educar, argumentar, y comprender lo que está ocurriendo.Los padres deben traducir los momentos de mal humor de sus hijos como ocasiones para educar al hijo a encontrar opciones y superar sus frustraciones. Es desesperante en muchas ocasiones, pero no se puede ignorar que esos comportamientos son parte de la educación y del crecimiento de los niños. Los padres pueden ayudar a sus hijos a que aprendan a conocer y a controlar sus emociones, y demostrarles que los demás también pasan por lo mismo. En el caso de que el esfuerzo de los padres no funcione, y que el mal humor del niño esté influenciando negativamente en sus estudios y sus relaciones, la orientación de un profesional especializado puede ser una gran colaboración. Solamente un experto en el tema podrá evaluar el comportamiento del niño, y descartar algún trastorno como la hiperactividad o la depresión.
El Temperamento de los niñosMientras determinados niños suelen sonreír frecuentemente llorando muy pocas veces, otros niños actúan de forma contraria. Estas diferencias, que aparecen desde el nacimiento, muestran diversos temperamentos o estilos característicos e individuales de los niños de aproximarse a los demás y a las situaciones.
En cierta época se consideró que el temperamento era hereditario, que se determinaba por “humores corporales”, glándulas e incluso la constitución del cuerpo: Hoy en día, hay evidencias de que se trata en gran parte de un producto del aprendizaje; aun cuando la salud y el equilibrio endocrino son influencias importantes, los estímulos emocionales y el modo en que los niños aprenden a responder a ellos determinan su temperamento.
Tras observar a cientos de niños desde el nacimiento hasta concluida la infancia, los investigadores de la conducta han identificado nueve aspectos innatos del temperamento. Son los siguientes: el nivel de actividad física y motora, la regularidad en el funcionamiento biológico (dormir, comer, evacuar), la disposición para aceptar personas y situaciones nuevas, la adaptabilidad al cambio, la sensibilidad a la luz, ruido y otros estímulos sensoriales, el humor (alegría o disgusto), la intensidad en las respuestas, el grado de atención y la persistencia.
Basándose en estos aspectos del temperamento los investigadores de la conducta lograron identificar tres estilos de conducta temprana, llamaron a estos estilos “fácil”, “difícil” y “de reacción lenta”.
El niño fácil es rítmico, tiene habitualmente pautas regulares de alimentación, sueño e higiene. Se adapta bien a los cambios de situación y generalmente tiene un humor alegre y positivo, les gusta acercarse a objetos o personas nuevas. Aproximadamente un 40% de los niños pertenecen a este tipo.
El niño difícil es exactamente lo opuesto. Es menos predecible en sus horarios, se siente incómodo cuando cambia la situación, y con frecuencia llora o presenta un humor negativo. Rechaza nuevas experiencias. Aproximadamente se presenta este tipo en el 10% de los niños.
El bebé de reacción lenta también se adapta con dificultad a las situaciones cambiantes y tiende a rechazar a las personas y objetos desconocidos, pero luego paulatinamente va tomando confianza y se integra. Es generalmente menos activo de comienzo hasta entrar en calor. Representa un 15% aproximadamente de los niños.
Tenperametnto y Problemas de conductaAlgunos estudios realizados por los especialistas en el área afirman que los tipos de temperamentos tienen repercusión en las conductas posteriores de los niños. Los más estudiados han sido los llamados “niños difíciles”, quienes se han relacionado con problemas de conducta durante la infancia.
En cierta época se consideró que el temperamento era hereditario, que se determinaba por “humores corporales”, glándulas e incluso la constitución del cuerpo: Hoy en día, hay evidencias de que se trata en gran parte de un producto del aprendizaje; aun cuando la salud y el equilibrio endocrino son influencias importantes, los estímulos emocionales y el modo en que los niños aprenden a responder a ellos determinan su temperamento.
Tras observar a cientos de niños desde el nacimiento hasta concluida la infancia, los investigadores de la conducta han identificado nueve aspectos innatos del temperamento. Son los siguientes: el nivel de actividad física y motora, la regularidad en el funcionamiento biológico (dormir, comer, evacuar), la disposición para aceptar personas y situaciones nuevas, la adaptabilidad al cambio, la sensibilidad a la luz, ruido y otros estímulos sensoriales, el humor (alegría o disgusto), la intensidad en las respuestas, el grado de atención y la persistencia.
Basándose en estos aspectos del temperamento los investigadores de la conducta lograron identificar tres estilos de conducta temprana, llamaron a estos estilos “fácil”, “difícil” y “de reacción lenta”.
El niño fácil es rítmico, tiene habitualmente pautas regulares de alimentación, sueño e higiene. Se adapta bien a los cambios de situación y generalmente tiene un humor alegre y positivo, les gusta acercarse a objetos o personas nuevas. Aproximadamente un 40% de los niños pertenecen a este tipo.
El niño difícil es exactamente lo opuesto. Es menos predecible en sus horarios, se siente incómodo cuando cambia la situación, y con frecuencia llora o presenta un humor negativo. Rechaza nuevas experiencias. Aproximadamente se presenta este tipo en el 10% de los niños.
El bebé de reacción lenta también se adapta con dificultad a las situaciones cambiantes y tiende a rechazar a las personas y objetos desconocidos, pero luego paulatinamente va tomando confianza y se integra. Es generalmente menos activo de comienzo hasta entrar en calor. Representa un 15% aproximadamente de los niños.
Tenperametnto y Problemas de conductaAlgunos estudios realizados por los especialistas en el área afirman que los tipos de temperamentos tienen repercusión en las conductas posteriores de los niños. Los más estudiados han sido los llamados “niños difíciles”, quienes se han relacionado con problemas de conducta durante la infancia.
La explicación causal más directa es que esas características temperamentales eran síntomas subyacentes de problemas psicológicos que ya estaban presentes en el niño. Un análisis más actualizado de la situación nos indica que aquellos aspectos del temperamento del bebé que dan lugar a la clasificación de “ difícil”, como el llanto frecuente y la irritabilidad, aumentan la probabilidad de que los padres reaccionen ante el niño de forma poco adecuada, ansiosa, creándose alteraciones en la relación niño-cuidador y, finalmente problemas de conducta en el niño.
Cualquiera sea la explicación, lo cierto es que debemos como padres tener conocimientos de las individualidades de nuestros niños, para así aprender a manejarnos mejor ante sus comportamientos y canalizar sus energías, en pro de lograr las mejores relaciones padre-hijo. Si usted tiene problemas para entender las conductas de su bebé no dude en solicitar ayuda especializada.
Dr Eduardo R. Hernández G.
Médico-Pediatra.- Psicoterapeuta Conductual Infantil
Médico-Pediatra.- Psicoterapeuta Conductual Infantil


